El nuevo colonialismo corporativo

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La historia de BlackRock: cómo armó su negocio en México a través de una enmarañada red de amiguismo, corrupción y conflictos de interés

Resumen

BlackRock, la empresa administradora de activos más grande del mundo, ha estado presente en México desde 2011 con una estrategia de rápido crecimiento basada en la compra de compañías locales para ampliar el alcance de sus operaciones locales. Entre otros, ha designado y contratado fíguras clave del ambiente político y empresarial con el fin de promover el crecimiento agresivo de su negocio de financiamiento de infraestructura.

Mientras el país se ha estado esforzando para atraer la inversión extranjera directa que tanto necesita, BlackRock se ha dedicado a navegar, con sumo éxito, el bizantino sistema de amiguismo y clientelismo político local para lograr un asiento privilegiado en la mesa chica. Si bien esta estrategia ha favorecido los resultados financieros de BlackRock, muchos mexicanos se están preguntando qué tan beneficiosas han sido sus actividades para el país en general. Y aunque el CEO de BlackRock, Larry Fink, se ha esmerado para ser visto como el promotor de un capitalismo más transparente y benévolo, parecería que las agresivas actividades de su empresa en México no solo le han permitido beneficiarse de los altos niveles de corrupción sino que han profundizado el arraigo que tiene esta conducta en el sistema en general.

En los últimos años, BlackRock ha expandido su presencia en México, estrechando sus vínculos con algunas de las figuras más poderosas del país. Marco Antonio Slim Domit, hijo del mexicano más rico, Carlos Slim, se unió a BlackRock en 2011, miembro designado de la junta[1].  El ex subsecretario de finanzas, Gerardo Rodríguez Regordosa, fue nombrado director general de la empresa en 2013[2]. Ya a mediados de 2015, la compañía tenía un equipo de 50 ejecutivos en sus oficinas en el Distrito Federal, responsables de administrar aproximadamente US$ 26 mil millones en activos[3].  En 2017, BlackRock adquirió el negocio de administración de activos perteneciente a Citibanamex en México, una transacción valorada en US$ 31 mil millones en activos[4].

También se ha movido agresivamente para entrar en el mercado de las pensiones, sorteando exitosamente los cambios regulatorios que permiten a los administradores de activos globales manejar las pensiones mexicanas en nombre de los trabajadores mexicanos[5].

Pero es en el negocio del financiamiento de la infraestructura donde BlackRock México ha puesto sus principales fichas. Animada por la llegada en 2012 del carismático presidente Enrique Peña Nieto, quien se comprometió a abrir el país, en particular su sector energético, a la inversión extranjera en infraestructura, BlackRock se lanzó a comprar compañías de gestión de infraestructura, rutas de peaje, hospitales, gasoductos, prisiones y empresas petroleras.

Para BlackRock, tiene sentido invertir en infraestructura internacional. Hay una pujante demanda de opciones para lograr una inversión de mayor rendimiento con un retorno predecible y en este sentido, las inversiones en infraestructura cumplen con el requerimiento. La estrategia de BlackRock busca satisfacer esa demanda a través de ofertas de inversión alternativas tales como bienes raíces, productos básicos e infraestructura[6] [7].

Sin embargo, las ambiciones que persigue BlackRock en el campo de la infraestructura han chocado con la visión de su presidente Fink, que aboga por una versión más amable y moderada del capitalismo. Por este motivo, la compañía se ha visto expuesta a acusaciones de hipocresía debido a su agresivo y ambicioso plan comercial en un país que Transparency International no dudó en ubicar entre los más corruptos del mundo[8].

“La sociedad está exigiendo que las empresas, tanto públicas como privadas, tengan un objetivo social”, escribió Fink en su carta anual a los accionistas y los directores generales de la empresa este pasado enero[9].  Sin embargo, en México, los hechos muestran que BlackRock a menudo ha pasado dichos estándares por alto, convirtiéndose en uno de los inversores privados de infraestructura de mayor influencia en el país a la hora de cerrar tratos y estrechar vínculos con un amplio desfile de personajes sombríos.

Fink tiene una relación de amistad con el poco popular Peña Nieto, así como con otros funcionarios y líderes empresariales vinculados a la corrupción en México. BlackRock goza de numerosas asociaciones comerciales con la empresa estatal PEMEX, una compañía donde “la corrupción está en todas partes y abarca a todos los niveles jerárquicos de la empresa”, según un antiguo CEO de PEMEX[10].   Estas relaciones revelan una flagrante incoherencia entre la retórica del “propósito social” de BlackRock y su comportamiento comercial real.

 

Un análisis detallado de la trayectoria de la empresa, realizado por el BlackRock Transparency Project (BTP) revela que se produjeron repetidas instancias en las cuales la administración de Peña Nieto hizo todo lo necesario para asegurar que los acuerdos de infraestructura de BlackRock prosperaran.

En un caso, una compañía de gas y petróleo adquirida por BlackRock mediante la compra de una subsidiaria apenas un mes antes, se alzó con un importante contrato de exploración por parte de la estatal PEMEX. Este fue el único contrato adjudicado en el primer proceso de licitación pública llevado a cabo por el país para abrir la exploración a empresas privadas.

En otro caso, la administración de Peña Nieto incrementó en un 18% los pagos realizados a un contratista de prisiones que había incumplido en reiteradas ocasiones con los plazos de construcción justo antes de que BlackRock comprara el proyecto.

En un tercer caso, el presidente Peña Nieto firmó una orden ejecutiva que expropió 91 acres de terrenos para un proyecto de construcción de carreteras de peaje, una iniciativa viciada por una serie de violentas protestas locales. La orden fue firmada menos de un mes después de la adquisición de la empresa dueña del proyecto por parte de BlackRock.

Entre los otros hallazgos de BTP, se destacan los siguientes:

  • En los últimos siete años, BlackRock y Larry Fink se dedicaron a forjar una muy estrecha relación con la administración de Peña Nieto y la compañía petrolera estatal PEMEX. Se reunieron con frecuencia con el presidente y su ministro de finanzas en México y Nueva York. Firmaron varias alianzas y acuerdos de infraestructura y energía, de los cuales por lo menos uno no fue sujeto a un proceso de licitación transparente y competitiva.
  • BlackRock supo aprovecharse tanto de las reformas energéticas de 2013 instrumentadas por Peña Nieto como de sus relaciones con los principales ejecutivos de PEMEX, lo que le permitió invertir al menos mil millones de dólares, incluidos cientos de millones de activos de pensiones mexicanos, en proyectos de exploración de gas y petróleo, incluyendo una red de gasoductos. Este hecho indignó a la población cuando salió a la luz y se supo que la seguridad financiera del mexicano promedio podría verse en riesgo.
  • BlackRock se ha beneficiado de una relación de “puerta giratoria” con el gobierno mexicano. En 2013, la empresa contrató al ex subsecretario de finanzas y crédito de México, Gerardo Rodríguez Regordosa (un experto en pensiones e infraestructura), supuestamente para poder aprovechar las oportunidades de inversión en infraestructura incluidas en los planes de desarrollo e infraestructura del presidente Peña Nieto.
  • La puerta giratoria también volvió a moverse pero en sentido contrario, ya que el CEO de BlackRock en México, Isaac Volin, fue nombrado director general de la filial de PEMEX PMI Comercio Internacional en 2016. Como nuevo jefe de la división comercial internacional de la compañía, Volin fue, a todos los efectos prácticos, el segundo al mando de PEMEX, supervisando numerosas subsidiarias de PEMEX, entre ellas algunas empresas que supuestamente habrían sido partícipes de los notorios escándalos de paraísos fiscales.
  • En 2015, BlackRock compró Infraestructura Institucional (también conocida como “I Cuadrada”), un fondo de inversión en infraestructura estrechamente vinculado con las principales elites políticas de México. Apenas un mes después de esta adquisición, una compañía de petróleo y gas de la cartera de I Cuadrada se alzó con un importante contrato de exploración y perforación petrolera de la mano de PEMEX, el único contrato adjudicado en el proceso.
  • La compra de I Cuadrada por parte de BlackRock también acusó otros problemas, incluyendo numerosas denuncias referidas al accionar de sus contratistas por estar involucrados en actos de corrupción, conflictos de interés, despilfarro, fraude y la mala gestión de proyectos.

A lo largo de todos estos años, BlackRock y su poderoso CEO refinaron su modelo de negocios de acceso e influencia para cortejar agresivamente a las principales élites empresariales y políticas en México. Cerraron acuerdos y concretaron negocios con una impunidad casi ilimitada.

Si bien la trayectoria de conducta dudosa que evidencia BlackRock en México es bastante preocupante, su enfoque estratégico en las asociaciones público-privadas plantea preocupaciones todavía mayores. Cuando a los grandes gestores de activos se les permite operar y controlar los activos de infraestructura pública financiados por los mismos contribuyentes, a veces durante décadas, la situación puede presionar a los gobiernos a tener que decidir entre dos resultados económicos, ambos malos: o utilizan los recursos de los contribuyentes para subsidiar proyectos antieconómicos, u obligan a los pensionistas mismos a sufrir pérdidas.

La reciente y aplastante elección de Andrés Manuel López Obrador (“AMLO”), un presidente que se ha comprometido a frenar la corrupción en México, puede presentar un problema para Larry Fink y el futuro de las ambiciones que persigue BlackRock en el negocio de la infraestructura.  AMLO ha criticado las reformas energéticas llevadas a cabo por Peña Nieto, y en su plataforma electoral, prometió volver a analizar todos aquellos contratos contaminados por el nepotismo y la corrupción[11]. El presidente también ha llamado la atención al altamente sospechoso timing de la venta de I Cuadrada a BlackRock, un negocio que se cerró apenas un mes antes de la adjudicación de un contrato clave por parte de PEMEX a una de las principales empresas de BlackRock que invierte en petróleo y gas.

La ministra de Energía, Rocío Nahle García, una ex legisladora apasionada y muy activa, ha criticado la puerta giratoria de relaciones laborales y contractuales entre BlackRock y PEMEX, así como las reformas energéticas implementadas por la administración Peña Nieto.

Por otro lado, ya han surgido indicios de que cualquier intento de reformar el entramado de corrupción y amiguismo de México será un desafío significativo. En lo que parece ser un cambio de opinión, el candidato populista retractó algunas de sus promesas de campaña al avecinarse la elección presidencial de México este verano. Finalmente, anunció que los contratos de energía no se cancelarían, sino que se revisarían, una declaración diseñada para tranquilizar a los inversionistas de que no era un “izquierdista radical”.

Es importante destacar que este cambio de actitud de AMLO coincidió con su reunión en mayo de 2018 con la vigésimo-octava persona más poderosa del mundo, el CEO de BlackRock, Larry Fink[12]. Ahora parecería que AMLO, al igual que su predecesor Peña Nieto, podría terminar gozando de la gama de beneficios políticos que se desprenden de la poderosa influencia que ostenta BlackRock.

[1] 1. Mary Pilon, Son of the World’s Richest Man Joins BlackRock Board, The Wall Street Journal, 27 de septiembre de 2011. https://blogs.wsj.com/deals/2011/09/27/son-of-the-worlds-richest-man-joins-blackrock-board/.

[2] BlackRock hires emerging markets managing director, FTSE Global Markets, 11 de abril de 2013.  http://www.ftseglobalmarkets.com/news/blackrock-hires-emerging-markets-managing-director.html.

[3] BlackRock to Acquire Infraestructura Institucional, Business Wire, June 12, 2015. https://www.businesswire.com/news/home/20150612005330/en/BlackRock-Acquire-Infraestructura-Institucional.

[4] BlackRock press release. “BlackRock to Acquire Asset Management Business of Citibanamex” 28 de noviembre de 2017. Accedido el 6 de septiembre, 2018. http://ir.blackrock.com/file/Index?KeyFile=391251077.

[5] Gabriela Huerta, Afore XXI Banorte también aumenta su mandato con Schroders, Funds Society. http://www.m.fundssociety.com/es/noticias/negocio/afore-xxi-banorte-tambien-aumenta-su-mandato-con-schroders.

[6] William L. Watts, Institutional investors want real estate, real assets, BlackRock survey finds, MarketWatch, 16 de enero de 2014. http://blogs.marketwatch.com/thetell/2014/01/16/institutional-investors-want-real-estate-real-assets-blackrock-survey-finds/.

[7] https://www.blackrock.com/institutions/en-axj/investment-capabilities-and-solutions/alternative-strategies.

[8] Alexandra Ma, These are the most corrupt countries in the Western world, Business Insider, 21 de febrero de 2018. https://www.businessinsider.com/list-most-corrupt-western-nations-on-transparency-international-list-2018-2.

[9] Larry Fink, Larry Fink’s Annual Letter to CEOs: A Sense of Purpose, BlackRock, 17 de enero de 2018. https://www.blackrock.com/corporate/investor-relations/larry-fink-ceo-letter.

[10] Ronald Buchanan, ‘Corruption is Everywhere’ Within Company, Says Former Pemex Chief, Natural Gas Intel, 5 de abril de 2018. http://www.naturalgasintel.com/articles/113934-corruption-is-everywhere-within-company-says-former-pemex-chief.

[11] The Economist Intelligence Unit, AMLO’s policies under scrutiny, The Economist, 13 de abril de 2018. http://country.eiu.com/article.aspx?articleid=626612446&Country=Mexico&topic=Politics.

[12] The World’s Most Powerful People: 2018 Ranking, Forbes, 8 de mayo de 2018.
https://www.forbes.com/powerful-people/list/#tab:overall.